BENVOLGUDES,
 
ESTEM MOLT CONTENTES D'INICIAR LA NOVA SECCIÓ DEL NOSTRE BLOC QUE COMPTARÀ AMB ESCRITS QUE L'ALUMNAT DE L'I-E TORRELLES VULGUI PUBLICAR.
US PRESENTEM EL CONTE QUE HA FET UNA ALUMNA DE 6È C, JÚLIA BARRAGÁN PER A L'ÀREA DE CASTELLÀ..
 
ESPEREM QUE EL GAUDIU.

 

El mago que se equivocó de decisión


Había una vez en una aldea muy pequeña, un mago enfadado que vivía solo en 

su antiguo y gigante castillo. También había una guerrera valiente y muy segura de 

sí misma, que vivía en una pequeña cabaña en el bosque, rodeada de amigos y 

amigas. El mago, aparte de enfadadizo, también era envidioso, sobre todo de la 

guerrera Máx, que tenía muchos amigos, al contrario que él.


Un día, Máx pasaba por delante del castillo con su amigo Andrew y dió la casualidad

que el mago estaba sentado en su sillón de cara a la ventana “observando el paisaje”.

como pasaba durante semanas e incluso meses. 

Hasta que un día… El mago se enfureció y decidió que ¡iba a envenenar a Máx!

Estaba harto de que ella tuviera tantos amigos y amigas pero él no tuviera ni uno. 

Y así fue, en ese mismo momento se dirigió a la cocina y preparó una galleta con 

veneno dentro.


Esa misma tarde, se puso su disfraz de “mercader” y fué hacia la pequeña cabaña 

de Máx.


Una vez allí, picó a la puerta y Máx salió. Él le ofreció la galleta y ella decidió comprarla y dijo:

- ¡Gracias, señor mercader! - dijo Máx.

- De nada, - Contestó él.

Una vez Máx cerró la puerta de su casa, el mago ya se estaba quitando el disfraz.

Máx entró a casa y sacó un vaso de leche de la nevera y cuando estaba a punto 

de comerse la galleta…

La olió… Y pensó:

- Esto huele raro. 

Ella, al saber que la galleta olía rara, salió rápidamente de su casa para 

preguntarle al mercader que ingredientes llevaba la galleta.


Cuando salió, Máx se sorprendió mucho, resultaba que el supuesto mercader ¡era

 el mago del castillo! 

Máx sabía que el mago le tenía manía, pero no tanta como para sospechar que le

 había envenenado la galleta.

Ella siguió al mago y decidió hablar con él.

- Hola… - dijo Máx.

- Ehhh…Hola - dijo él con una mezcla de pensamientos en su cabeza.

- ¿Por qué te vestiste de mercader? - preguntó ella.

-Yo, yo… Es que te tengo mucha envidia. - dijo él.

- ¿Pero por qué? No lo entiendo, si tú tienes un castillo gigante para ti solo y yo vivo en

 una pequeña cabaña en el bosque - dijo ella.

- Ya lo sé pero no es eso, es que… Tú tienes muchos amigos y amigas y yo no tengo

 ni uno. - dijo el mago entristecido.

- Nosotros podemos ser amigos si quieres - dijo Máx. 

- ¿De verdad? - preguntó él.

- Sí claro, ¿por qué no? - dijo ella.

- Muchas gracias por todo Máx -dijo él.

- Estoy “taaaan” agradecido que voy a dejar que tus amigos y amigas y tú viváis en

 mi castillo conmigo - exclamó el mago felizmente.

- Muchas gracias, de verdad… - dijo Máx.

Y así fue como dos personas casi desconocidas se convirtieron en mejores amigas.

 

 JÚLIA BARRAGÁN

  

 


 



 

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